...No obstante, si ese encuentro se produce, ambos que esperaban, sin aguardar contraseña, marchan juntos, se alejan como sosteniendose, reprimiendo el deseo de echar un vistazo atrás, una última mirada a esa esquina, a esa acera o ese banco o esa plaza donde ya no espera nada más, donde se acaban las horas muertas y las ilusiones y comienza, justo entonces, lo que ya sabían. Aquello por lo que esperaban contra todo pronóstico...
No hay comentarios:
Publicar un comentario